miércoles, 17 de octubre de 2012

Entre el corazón y las costillas

La tarea consiste en abrir los ojos, hacerle un nudo al alma, y saltar de la cama para arrancar el día. Difícilmente el nudo sea sólido y todo lo que esperemos de él no sea suficiente. Te lavás los dientes, te ponés el jean, la remera, agarrás el bolso, y salís a otro miércoles que espera por ser vencido, o por vencerte. Y resulta que nada es tan simple, y aunque se intente... nadie puede hacerle un nudo al alma. Sería sencillo abrir una puerta, cerrarla, lidiar con la soledad, vencerla. Algo así como sacarse de un golpe eso que está en el estómago, en los huesos, entre el corazón y las costillas. Sería fácil saber que no estás ahí al costado para recordarme todo el tiempo que existís, y que de algún modo existo en esa presencia que late y late y late... y es ausencia. Ojalá vendieran nudos para el alma en los almacenes, los supermercados, los kioskos de revistas. Ojalá todo sea tan simple como saltar de la cama, y buscar el aliento que nos salve de las 24 horas siguientes, del jueves que vendrá, del viernes que se aleja, del sábado, del domingo que vence. Un ovillo de nudos que nos quite el silencio y nos de la esperanza de seguir abriendo los ojos para arrancar un nuevo día, quizás otro comienzo...

3 comentarios:

Welshire dijo...

pastillas para hacerse un nudo en el alma

Eclipse dijo...

cada comienzo es un salto hacia lo desconocido.
pero celebremos eso también.
puede ser bueno, hasta muy bueno!
un regalo para el alma volver a leerte, pecas!

Veronica Hernandez dijo...

habrá que llenar a esa ausencia de tantas cosas de presencias necesarias para seguir adelante con cada día que una y otra vez se vuelve a encarar... en mi caso es parecido, anudar al alma para no sentir el peso de la soledad... gracias!