miércoles, 14 de mayo de 2008

Porquería del mundo

Subí al coche y volví calle arriba por Sunset. Cuando llegué a Alvarado tiré hacia el sur y fui bajando hasta la calle Octava. Aparqué, bajé, busqué una tienda de licores y compré una botella de whisky. Luego, entré en el bar más próximo. Allí estaba ella.

Mi pelirroja de cara brutal. Me acerqué, le di una palmadita a la botella.

—Vamos. Acabó lo que estaba bebiendo y me siguió.

—Bonita noche —dijo.

—Oh, sí —contesté.

Cuando llegamos a mi casa, se metió en el baño y lavó dos vasos. No hay escapatoria, pensé. Ninguna escapatoria.

Entró en la cocina y se echó sobre mí. Se había pintado los labios. Me besó, pasándome la lengua alrededor de la boca. Le alcé el vestido y le agarré las bragas. Allí nos quedamos, bajo la luz eléctrica, trabados. En fin, el Estado tendría que esperar un poco más para cobrar mi impuesto sobre la renta. Quizás el gobernador Deukmejian lo entendiese. Nos separamos, serví dos whiskies y pasamos a la habitación contigua.






Fragmento de PORQUERÍA DE MUNDO, Charles Bukowski.

3 comentarios:

Alexis :) dijo...

nose como llegue aca,
pero escribis cosas hermosas :)

segui asi

un beso

Anónimo dijo...

Porqueria del mundo serian las cosas sin vos. Gracias a vos.
te amo preciosa, demasiado.

bee.- dijo...

Hermoso blog.
Compartimos el gusto por la genialidad de Cortazar, vi tambien una letra de Spinetta.


salud!


Bere.-


pazz .