lunes, 22 de agosto de 2011

Agosto

Llamarse al silencio. Algo así era lo que había dicho aquel día que no había palabras para dejar en la memoria que implica el paso del tiempo, y la permanencia de lo que vive. Llamarse al silencio y esperar por nuevas imágenes y nuevas fórmulas para enfrentarse al día y su miseria. Y el intento... el intento que te mata o te salva de una vez por todas. Y eso sigue ocurriendo, sólo que a veces uno necesita decir, hacer, vivir las cosas de alguna forma que no sea tan ruín, ni tan letal...

(Simplemente hacer algo con eso que no dice, que no hace, que no vive, y sin embargo, está ahí latiendo en el fondo de todo el invierno).

¿Y qué se hace con tanto invierno?

Si fuera tan simple colgarse la bufanda y estrangular las soledades con el nudo, y abrigarse los pies, como si eso protegiera la vida que grita a cada paso que damos, excluyéndonos de todo temblor. Y uno se llena de bufandas y ganas. Esas ganas de que tu boca roce la mía, gritando toda la furia, todo el deseo, y todo el espanto. Ganas de que tu invierno abrace, que no sea sólo el fondo de un agosto que mate o que salve. Sentirte más allá de la mañana, más allá de las manos, más allá del hastío. Que me dejes el alma sin palabras y, que acabes, por fin, con todos mis silencios.


12 comentarios:

·Geo·ligne· dijo...

*

Por Deux. Como extrañaba tus escritos.
Todas tus palabras. Tus imagenes. Tu modo de ver la vida.

"Y el intento... el intento que te mata o te salva de una vez por todas."

Cuanta verdad.

Y ¿Qué hacer con tanto invierno? Si se pudiera estrangular soledades con una bufanda.
¿Quién pudiera?

Pero prefiero que el silencio sea compartido. Aunque grite silencio.
Que si hay que matar soledades sea con abrazos. O ruido de copas chocando.
Que la ciudad de La Plata te espera. Para romper silencios con la risa. Y entender angustias con miradas o encender recuerdos con palabras...
Esta loca te espera..Siempre, si de intentos y de compartir se trata.

Te quiero amiguitay. :)

Ma. Soledad Di Pasquale dijo...

Ay, Georgina, cuanto te quiero... Gracias por cada una de las palabras, y no sólo estas... por todas. La Plata me espera y ya iré pronto para romper los silencios con la risa. Te quiero amiga. Mucho. Gracias por ser.

Leonardo dijo...

"Si fuera tan simple colgarse la bufanda y estrangular las soledades con el nudo".

Y yo que me iba a calzar mi bufanda verde para gritarle a Ud (y a los cuatro vientos...) ¡Cómo se extraña/ba la tierra colorada!

¡Vuelva y no se vaya más, caramba!

Aquí también se la quiere, señorita!

Ale dijo...

Hacía rato que no escribías, yo también extrañaba leerte. Siempre es una caricia este blog, y sí, el invierno se acumula en las entrañas y queda en boga lo que uno siente. Pero nadie nos arrebata esa sensación, de abrigar silencios con la bufanda y quién sabe, algún día, desatar los nudos que hicimos en ella.

NACHO dijo...

Linda hibernada te pegaste, no?... je!... el tiempo de tus silencios parece no reconocer al reloj ni al calendario... y sin embargo, nuestros ojos sí...... pero parece que el tiempo, como toda buena corriente, fue dejando en tus manos el sedimento de la inspiración para que descargues en estas palabras las consecuencias de su fluir....
Bueno, bonita, el reloj está en 0... cuánto se harán esperar tus letras esta vez?
Besos.

Miguel Barrios Payares dijo...

"¿Y qué se hace con tanto invierno?"... "No se puede estrangular soledades"

Me encanta este blog. Me encanta pasarme y leerte bien en calma.

Buen día para ti.

Poeta Errante dijo...

Es muy loco, pero siento que este escrito me vino como anillo al dedo. Podría decir que describe un poco mi fucking situación actual. Qué carajo hacer con tanto invierno, y que hacer con el silencio. El ultimo parrafo, en su totalidad, es un taladro al corazón.
Uffff. Me re llegó esto, Sole. ¡Cómo me gusta leerte!. Para mi es un placer que me leas. Siempre tus palabras son muy lindas, y no tenés nada que agradecer, lo que digo lo digo porque lo siento...y eso, no lo hace un disco.
Te mando un abrazo bien grande.
Agus

Gonzinko dijo...

En otro blog puse un comentario similar al que voy a arrojar acá: "Me quedo con Septiembre"

Welshire dijo...

Todos los inviernos esconden una primavera...
(pero claro, todos los años uno se olvida)

Xaj dijo...

Pero, querida María Soledad, cuántas veces fuimos estrangulados con las bufandas más hermosas. Promesas de calor y lindas estufas.

Supongo que con el invierno, sólo se puede abrazar al más cercano. Y juntar retazos de sol, para trocarlos por las flores que la primavera ya nos regala.

pd.hace mucho que no cruzábamos palabra, si. Cómo ha estado, ud?

Juan Pérez dijo...

Nos encantan las bufandas por esa seducción a la muerte, como invitándola a que venga a destrozarnos la garganta con el nudo. Me gusto mucho lo que escribiste, espero leer mas.

Monica Gae dijo...

Me gusta, me gusta mucho.